Pedro Infante y sus ahijados de Zitácuaro

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Por Servando Rueda Cázares, Cronista Municipal Ayuntamiento 2015-2018

 

El actor y cantante Pedro Infante también forma parte de la historia de Zitácuaro, pues aquí tuvo un accidente de aviación, cuando el pasado 15 de Abril, al cumplirse 60 años de la muerte del que fue auténtico ídolo, esto fue lo que se escribió en ese episodio de nuestro municipio

 

A 60 años de la muerte de Pedro Infante, el cariño de los zitacuarenses hacia él sigue siendo manifiesto, y es que la relación del ídolo de México se consolidó al apadrinar una boda y tres bautizos de vecinos de la ciudad, que le brindó atención en el accidente aéreo que sufriera el cantante el 23 de Mayo de 1949, 8 años antes del percance que le costó la vida.

El escritor Jorge Carrasco Vázquez, en su libro “Pedro Infante, un mito siempre joven” de la Colección Los Grandes Mexicanos, del Grupo Editorial Tomo, S.A. de C.V., consignó así el accidente:

“Los accidentes continuarían. El 23 de Mayo de 1949, después de un viaje de descanso en Acapulco, estrenó una avioneta Cessna de dos motores, en la que viajaba con Lupita Torrentera.

La nave se salió de ruta y se quedó sin combustible.  La camioneta cayó a tierra, entre Zitácuaro y San José de Gracia (¿? quizá el autor se refería a San José Purúa, porque San José de Gracia se encuentra a cientos de kilómetros, en los límites con Jalisco).

Días después el herido confesaba a los reporteros que lo visitaron en el hospital de la capital “que tenía que aterrizar forzosamente y los iba a hacer en plena carretera. Pero un camión de pasajeros, aun cuando el chofer vio todas mis señales, no quiso hacerme un ladito; detrás iba otro carro. Me desplomaba sin gasolina. Me eché a un lado de la cuneta. El campo, la loma, estaba labrado. Mi tren de aterrizaje no pudo funcionar allí… ¡y eso fue todo!

El cráneo del cantante se estrelló en el tablero de la nave. Algunas astillas se le incrustaron en el cerebro con riesgo de quedar paralítico, ciego o sufrir retraso mental.

El director de la Clínica Central Gaxiola lo operó junto con el neurocirujano Manuel Velasco Suárez en forma exitosa.

Sin embargo, le quedó una herida que le fue tapada dos años después con una placa de platino en la frente, la que le causaba fuertes dolores de cabeza. Además, tuvo que usar bisoñé, mismo que le fu confeccionado por Miguel Horcasitas.

Eso serviría para bromas de la prensa, que entre los propósitos de Año Nuevo del cantante, siempre pusiera que “quería tener más pelo, aunque fuera postizo”.

Aunque Lupita Torrentera fue atendida en la misma clínica, de lesiones menores, Pedro ocultó el hecho a la prensa para evitar un escándalo”. (1)

En un reportaje del 14 de Abril de 2007, la periodista Blanca Estela Rueda Cázares, al entrevistar a quienes estuvieron cerca de Pedro Infante en Zitácuaro, plasmó en La Verdad de Michoacán lo siguiente:

“Como si apenas hubiera sido ayer, Irma Contreras Vilchis recuerda que ese día los hermanos Octaviano y José recogían la cosecha en el predio llamado “El Ranchito”, en lo que ahora es la agencia Chrysler (ahora Autozone).

Que de inmediato los hermanos a bordo de la camioneta, que ya se encontraba cargada, se desplazaron al lugar del accidente y grande fue su sorpresa de encontrar a Pedro Infante lesionado, y por increíble que parezca su acompañante, la bailarina Lupita Torrentera había resultado ilesa.

En una biografía del mismo cantante, recuerda que se desplazaba, en un avión bimotor, de Acapulco a México, pero que en un momento dado comenzó a fallar la brújula, por lo que perdió el rumbo hasta caer en una milpa, cerca de la población.

Rápidamente el cantante fue trasladado por los hermanos Contreras Vilchis al consultorio del doctor Ruperto Gutiérrez frente al mercado municipal, sobre la calle Dr. Emilio García, donde el galeno le informó que su estado ameritaba una atención de mayor nivel, por lo que José se ofreció a trasladarlo a la ciudad de México.

Hay también quienes afirman, como se lo dijeron a este cronista, que fue el recordado Manuelito Ramos quien primero lo atendió en su farmacia sobre la calle 5 de Mayo Sur, casi esquina con Hidalgo, y después lo llevaron con el doctor Ruperto Rodríguez (entrevista con el profesor Francisco Javier González Trejo).

Pero eso sí se le dieron los primeros auxilios, colaborando en ello también, la entonces, muy jovencita Ana María Rodríguez, que meses más tarde sería una de las madrinas de uno de los bautizos en que participaría el cantante. “Esperaba a mi prima Eloísa Rodríguez, que era auxiliar del doctor Ruperto, cuando me informó que en el consultorio atendía a Pedro Infante, al que más tarde yo también atendí”, recuerda la señora Rodríguez, hoy viuda del empresario Alfredo Abaid.

Agradecido el cantante sinaloense se comprometió a cantarle las mañanitas a la señora Lupita Vilchis de Contreras, madre de los hermanos Contreras Vilchis, como así ocurrió. Y en la madrugada del 12 de diciembre de 1952, el también actor se trasladó a Zitácuaro a cumplir su promesa, cantándole a la festejada en su casa de la esquina de Hidalgo y Salazar, recuerda la señora Irma Contreras.

Para agradecer la atención del intérprete de “Amorcito Corazón”, y hacer partícipes del acontecimiento a los zitacuarenses, fungiendo como anfitrión el señor Octaviano Contreras Montes de Oca que, según la entrevistada, mandó matar 100 borregos para hacer asado estilo Estado de México, de donde era originario.

De los que estuvieron en ese convivio, entre otros, Manuel González “El Turista, Isidoro Juan y Seva, Willibaldo Carmona, el doctor Abelardo Tinoco Aguilar, entre otros relata, nuestra entrevistada.

Pedro Infante se fue al caer la tarde, pero meses más tarde regresó para presentarse en una variedad en el Cine Avenida, comenta la señora Anita Rodríguez, a quien le informaron que el cantante había querido saludar “a las güeritas que lo habían atendido por el accidente, pero ni mi prima ni yo asistimos al espectáculo”, dijo.

Al darse la amistad no sólo con Pedro Infante, sino también con sus hermanos José y Ángel, con la familia Contreras Vilchis, incluido el más conocido Amancio, el cantante aceptó ser padrino de la boda de Octaviano con Irma Pérez en junio del 50, con quienes se trasladó a bordo de su Cadillac convertible a la Iglesia de Los Remedios, donde ya esperaba gente que no perdía detalle de la boda, en la que la señora María del Refugio Cruz de Infante, madre del actor, fue la madrina “pues no trajo a ninguna de sus mujeres”, comenta Irma Contreras.

El festejo no se hizo esperar, pero también Pedro se retiró temprano.

Los lazos de Infante Cruz y los zitacuarenses se consolidaron con el bautizo de 3 niños el 17 de diciembre de 1950: los hermanos Ricardo y Alejandro del Río Cervantes, descendientes de don José María del Río y Lupita Cervantes; además de Amancio Contreras Mondragón, que al paso del tiempo como estilista adoptó el nombre de Christian, uno de los hijos de Amancio Contreras Vilchis y María Elena Mondragón.

Anita Rodríguez, madrina de Ricardo, comento que el actor quiso que todo se desarrollara con la máxima discreción, por que inclusive el venía agripado, pero sin duda alguna fue emocionante acompañar a Pedro Infante  en este acontecimiento en que la señora Ma. Luisa Ramírez fue la madrina de Alejandro, en el  bautizo celebrado en la Iglesia de Los Remedios.

Hay una copia del acta de bautismo de Ricardo del Río Cervantes, en la que se asienta el nombre de éste, de sus padres y padrinos, lo que representa un testimonio del acontecimiento.

Igualmente obtuvimos una fotografía de los cuates Ricardo y Alejandro del Río Cervantes con la señora Anita. Lamentablemente Christian ya falleció hace varios años.

Cabe mencionar que la señora Francisca Cázares Inés, radicada en Zitácuaro desde junio de 1959, recuerda que trabajó en la casa del ídolo de México en la calle de Enrique Rebsamen de la Colonia Narvarte, en el tiempo en que el actor preparaba su intervención en la película “Pepe El Toro”, por lo que entrenaba en el gimnasio que tenía en la casa que compartía con su esposa María Luisa León.

“Pero sólo lo vi dos veces”, al tiempo de señalar que cotidianamente había afuera del domicilio decenas de personas que esperaban ver a Don Pedro, pero era difícil que lo lograsen “pues casi no estaba en casa”.

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Esta es la historia de Zitácuaro y Pedro Infante”. (2)

 

(1) Pedro Infante, un Mito Siempre Joven, autor Jorge Carrasco Vázquez, Colección Los Grandes Mexicanos, Grupo Editorial Tomo, S.A. de C.V. Pp. 102 y 103.

(2) La Verdad de Michoacán 14 de abril de 2007 Pp. 1, 3.

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